Quienes se dedican en alma a la pesca, incluso pueden llegar a ser considerados locos, en todas sus formas desde la pesca con mosca hasta la pesca submarina.

Para estas personas todas presentan propiedades que son similares y que por ello los vuelven completamente adictos a dicha actividad aunque no estén construidos como un pescador ya que pueden ser incluso informáticos de los que pasan sus días ante un ordenador en alguna oficina. 

Estos, a menudo podrían encontrarse explicando la razón por la que aman tanto pescar a otras personas, y entre las razones se encuentra, que se tratara de una manera de meditar. 

Muchos pescadores, sienten la necesidad de encontrarse solos en medio de la nada pescando solos y en medio de ello se dan cuenta de que el estrés de la ‘vida de la ciudad’ y de todo lo que los rodea no está presente en sus mentes. Ellos mismos señalan que sienten como sus hombros se relajan, su mente se despeja y todo lo que perciben es un placentero momento de meditación

En numerosas oportunidades las personas que desconocen lo sencillo que es meditar, pueden incluso sentir envidia de quienes hacen yoga o de aquellos que se quedan tumbados ‘pensando en nada’, pues como muchos otros no pueden mantener la mente quieta y se distraen con mucha facilidad. Sin embargo, en el ese momento donde llegan a reconocer la quietud en medio del océano, su afición por la pesca crece exponencialmente.

Para quienes entienden la pesca como un acto de matar pescado para el consumo, quizás es posible comprender por qué lo piensan, y es que para ser sinceros, en su mayoría las personas se familiarizan con la pesca de esta forma.

Son numerosas las oportunidades en las que, al comenzar a pescar, pensaremos: ‘hay que pescar para que este día sea de éxito’. Y en líneas generales es eso lo que sucede cuando se pesca con un grupo de personas o hemos pagado para ir a pescar en un barco de pesca.al transcurrir un tiempo, el placer de pescar con una técnica que sabemos que funciona, en algún lugar del océano que sabemos que tiene peces, el pensamiento sobre la «pesca» llega a cambiar por completo.

Entonces, no es posible disfrutar de la misma manera que antes. Justo en ese punto es donde se comienzan a aprender nuevas técnicas de pesca, probar nuevos destinos, apuntar a diferentes peces y obtener una apreciación del océano completamente nueva de la que nunca imaginó y a meditar. 

Por estas razones es posible encontrar a muchos pescadores de mucho tiempo, que en extremo son conocedores y amantes del océano hasta el punto en que se encuentran en camino a ser ambientalistas.

Pará ellos un ‘día de pesca’ se inicia a partir de una gran preparación en la que generalmente cuentan con una lista completa de ‘lugares’ que desean  probar pescando y meditando. A menudo pasan su tiempo libre observando mapas oceánicos que muestran curvas de nivel de profundidad, similares a las de abajo y eso también es parte de su meditación.