En la actualidad el modelo económico se encuentra basado en gran medida en la extracción de recursos naturales con el objetivo de elaborar productos que puedan ser utilizados por los consumidores con mucha frecuencia antes de que puedan ser desechados y es por eso que se presenta una gran demanda en los suministros industriales

Diversos estudios han calculado que entre el 80% y 99% de los productos suelen dejarse de utilizar transcurridos seis meses desde su fabricación.

Cómo es posible observar, este se trata de un modelo despilfarrador con el que se llegan a consumir los recursos naturales a nivel  mundial a una mayor velocidad de lo que se pueden llegar a regenerar, y eso se da en todos los ámbitos, incluso el pesquero. 

Del mismo modo, se ha venido generando gran cantidad de contaminación con materiales que no son biodegradables, como por ejemplo los plásticos; hasta líquidos que son tóxicos y gases de efecto invernadero, los mismos son conocidos debido a su contribución al cambio climático.

Con la economía circular se ha constituido un modelo de producción y también de consumo con el que se busca lograr un acercamiento hacia los procesos cíclicos que se generan en la naturaleza a través de los cuales los residuos de una especie se descomponen, por ejemplo, en nutrientes, y los mismos se utilizan por otra especie. 

Con este sistema es priorizado el uso de aquellos materiales que son renovables y de origen sostenible, lo que facilita su compostaje tras ser usados para regenerar los sistemas naturales que se han explotado. 

En referencia a la fabricación de los productos que no son biodegradables, como las máquinas, esto implica la organización de la producción a fin de que se pueda recuperar, reutilizar y reciclar las piezas y los materiales que componen dichos productos. 

Así, la economía circular toa distancia del modelo «extraer-fabricar-consumir-eliminar» orientándose hacia otro modelo donde los productos y materiales se mantendrán en circulación el máximo tiempo posible, reduciendo al mínimo los residuos y el uso de los recursos, por lo que, cuando un producto llega al final de su vida útil, es vuelto a utilizar y con ello se le genera más valor, acción que puede aplicarse en todos los sectores: manufactura, alimentos, pesca, ganadería, tecnología, entre otros. 

Dentro de una economía circular, este se convierte en un enfoque que es incorporado al ciclo de vida del producto desde sus inicios, comenzando por la selección y las cantidades de materiales que serán empleados y el diseño de esos productos con los que se puedan minimizar su repercusión para el medio ambiente en el proceso de fabricación y uso.

Por medio del respaldo que presenta una transición hacia los recursos energéticos sostenibles, «el crecimiento económico» dentro de una economía circular esta disociada del consumo constante de recursos finitos.

Contrariamente le concede más valor a la calidad y al servicio que a los productos desechables, lo que implica compartir, reparar, reutilizar y reciclar materiales que ya existen y con ello fomentar la regeneración de los sistemas naturales.